Nace el fútbol accesible y sobre ruedas, el «foothand»: la inclusión se mueve desde la cancha

A las puertas del polideportivo del colegio Areteia, en Alcobendas (Madrid), conversan Luis García Carretero y Francisco (Paco) Díez. Hablan de «la necesidad de ser solidarios y pasar de tanta palabrería a la acción» mientras jugadores de fútbol sobre ruedas como Ariadna, de 15 años y Miguel, de 16, les esquivan para entrar en el pabellón y sentarse en una silla de ruedas, pese a que caminan a la perfección. En este centro, conviven niños con alguna discapacidad física o necesidades especiales para su aprendizaje (autismo, sordera) con niños de capacidades normales. Luis y Paco representan la comunión (entre discapacidad y fútbol) que han querido trasladar del aula a la cancha. Y lo han hecho con un proyecto ideado por Raúl San Miguel, el presidente de la Fundación Accesibilidad Universal, que gestó el «foothand».
En realidad, esta nueva modalidad deportiva que aspira a llegar a decenas de centros en España, crear una liga propia y hasta competir en un futuro en Juegos Olímpicos no es otra cosa que fútbol desde una silla de ruedas. Fútbol de mano, porque los jugadores manejan la pelota desde el antebrazo, con un prototipo de pie humano que golpea, regatea y desplaza el balón en el suelo, hasta que lo introduzca en la portería y cante gol, exactamente igual que en el deporte más practicado del mundo.
Como explica su creador, hace diez años que él y su hermano diseñaron un prototipo de madera para integrar a los jóvenes con dificultades que querían jugar con el resto. De ahí al actual, ergonómico y de peso no superior a 350 gramos, han pasado diversos modelos, desarrollados por la Universidad de Cantabria y el colegio de Fisioterapeutas de esa región, cuna del «foothand».
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